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05 abril 2010

PERIODISTA


El periodista tiene un valor imprescindible en la sociedad, porque él representa la voz de muchos, él es el puente entre el pueblo y sus gobernantes.
Cualquier persona puede informar y cumplir una labor periodística en los medios de comunicación; empero, sólo hasta ahora en nuestro país se le está dando el merecido estatus a los comunicadores sociales, que además del periodismo cumplen otras tareas importantes en el campo de las ciencias sociales y en el arte.

No debemos olvidar que desde que nacieron los medios masivos; las agencias de información, los diarios, los canales de TV y las estaciones de radio, han estado al servicio del gobierno y de los oligopolios de cada nación.
Siempre se manejan intereses políticos y económicos. Esto ha afectado en gran medida la independencia del medio y sobretodo la de los periodistas.

Los medios son primordiales para la defensa de la democracia y para mantener el status quo de la sociedad. Desde siempre, los periodistas han servido al pueblo y al estado para dar a cada uno una imagen del otro y para defender los respectivos intereses. Dado que la historia nos ha demostrado la barbarie de la humanidad durante todas sus épocas, podemos presenciar allí la aparición de las primeras vías de información y el papel del periodismo en situaciones de guerra y catástrofes.

Los periodistas más reconocidos como Martín Lutero, en el siglo XVI; Mariano José de Larra, en las guerras carlistas; Robert Cappa en Vietnam; Ernest Hemingway en las dos guerras mundiales; George Orwel, en la revolución rusa y en la guerra civil española o Alfredo Korda, en la revolución cubana; han surgido desde las coyunturas del conflicto armado y de los incidentes políticos. Fue responsabilidad de ellos y de muchos otros mantener al tanto a la comunidad de lo que los gobiernos convenían en informar. Cada gran dictador ha manipulado los medios y ha gestionado publicidad para aumentar su popularidad y controlar al pueblo.
Hoy, en el siglo XXI se puede decir que la mitad del mundo vive en paz. Pero Colombia y el resto de países “tercermundistas” todavía lidian con guerra internas graves, por culpa de la corrupción, el narcotráfico y el neocolonialismo.

En nuestro caso específico, los colombianos vivimos en un estado de violencia permanente desde hace más de sesenta años-eso sin mirar para atrás desde la colonización y la independencia-, la corrupción, que ha debilitado las instituciones, ha provocado el decaimiento de la conciencia social, de la “meritocracia” y de la igualdad.
Frente a un panorama desolador, de tristeza e impunidad; la independencia y objetividad de los periodistas se ha visto vulnerada gravemente por la pugna caudillista que hay entre los grupos comerciales y aristocráticos que manejan los medios de comunicación. Además de las miles de amenazas y homicidios a periodistas independientes y arriesgados; que cumpliendo con su vocación han tratado de alarmar y prevenir a la gente.
Actualmente en el país, los medios de comunicación son en su mayoría privados, afines al gobierno y manejados por grupos empresariales internacionales y por el oligopolio nacional (Ardila Lule, Julio Mario Santo Domingo, familia Santos, Lloreda y las familias influyentes en la economía nacional; los dueños de todas las grandes industrias del país) que está a favor del gobierno. Un gobierno que ha perseguido a la oposición y a la libertad de prensa a costa de todo; el desprestigio de periodistas, las amenazas, la persecución y sobretodo la aplastante competencia que es para un periodista independiente, medios como Caracol y RCN, que tienen dinero por montones y harta falta de creatividad y responsabilidad. La información es superficial, maquillada y sensacionalista.
Los medios de comunicación públicos o comunitarios, sirven más a la sociedad, la defienden y permiten la veracidad de la información y la objetividad en los contenidos; pero lastimosamente, cuentan con recursos limitados o nulos.

Creo que la situación actual para los periodistas nacionales es bastante grave. Los medios privados son los más consumidos y tristemente los más consultados y creídos por las personas; esto provoca que la mayoría tengan una percepción equivocada y argumentos irresponsables sobre la política nacional, no indagan acerca de la información que reciben porque no están bien educados.
El deber del comunicador en este momento del país es construir medios independientes con todo el esfuerzo y lograr a través de ellos una campaña educativa, debe contraatacar bombardeando de información fidedigna a las personas; informándose bien, reflexionando sobre el conflicto interno, asumiendo una posición responsable y de liderazgo. Realizando trabajo comunitario, acercándose a la población, conociendo las víctimas, queriendo la cultura, defendiendo de verdad la patria, honrándola inculcando el arte y el sentido común.



Sagaza.

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