El pasado 20 de junio, se vivió en Colombia una jornada electoral histórica. Por primera vez, en segunda vuelta, un gobierno reelecto, cede el mandato al candidato que más se acerca a su mano derecha.
Parecía que ese era un domingo maldito. En todo el país, el pronóstico del clima era frustrante, solamente en la Guajira estaba la tierra seca; en el resto del territorio nacional, ganaba la lluvia y el desastre.
Todos los medios de comunicación registraban los altos índices de abstención e irresponsablemente culpaban a los partidos del mundial y a la lluvia inmarcesible.
Era un panorama desalentador: las urnas vacías, las calles silenciosas, sin niños, sin música, sin vendedores ambulantes. Un día de luto total.
Doña Eloisa Franco, por el contrario, decidió salir a vender los 30 tamales que había preparado la noche anterior; ella tiene 3 hijos y un nieto, vive en el barrio Santiago de Cali y madruga todos los días a las 4 am a terminar la preparación de los tamales. A ella no le interesan las elecciones, coincide como muchos otros pobres, en que su situación económica y social no va a cambiar con el gobierno de turno.
En Colombia, según las cifras del DANE, 20 millones de Colombianos viven en la pobreza, y otros 7 millones llegan a considerarse indigentes; quiere decir que casi la mitad de la población de Colombia, somos pobres. A esto le agrego, la cifra de abstención de màs del 50%. Los que no votaron... ¿seràn esos mismos pobres?.
En una patria tan adolescente, hemos aprendido a vivir de la mano con la guerra, la ignominia y la miseria. Los que son bien pobres, vienen de familia pobre y se autocondenan a morir pobres; para un niño que vive en un cambuche con 4 hermanitos más y con su madre soltera, le queda difícil soñar con educación, con libertad, con comida, con juguetes... no se si pueda soñar, juega de puro instinto, tal vez para escapar del hambre. Quizás este niño, cuando crezca, decida mejor entregarse a la guerra o a la ilegalidad, la únicas opciones que le da este gobierno a los pobres. Pobres que antes fueron campesinos honrados, y hoy son la cara de nuestra democracia corrupta, incipiente y militar.
A ninguno de los 20 millones de pobres, le cambió la vida con el triunfo de Santos, fue algo insignificante, prefieren pensar que migaja darán a sus hijos para aliviarles el martirio
...traigo
ResponderEliminarsangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...
desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ
COMPARTIENDO ILUSION
CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...
AFECTUOSAMENTE
PREGONERA
ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.
José
Ramón...